"¡Lo odio!" - clamó el apuesto joven mientras su odio a combatir sucumbía ante su marcial espíritu. Sabía que tenía que esforzarse por subir al tatami o todo lo que había luchado hasta el momento habría sido en vano. Cegado por los focos trató de concentrarse en su adversario: Un hombre mayor que él, más fuerte y más entrenado. No era la primera vez que se enfrentaban y pensaba darlo todo, como siempre.
Pero en vez de eso se puso a dibujar, a dormitar y a quejarse como una puta niña, ¡para acabar sacando más nota que los demás! ¡Vete a cagar!

Así están las cosas. Unos aprueban estoicamente, otros notablean nenazamente (sin ánimo de ofender a las nenazas, eh!) y otros aprueban como putos gordos.
Feliz navidad a todos!
Paz!
